sábado, 10 de enero de 2015

EL POETA DE BRONCE (el amor también dice adiós)

Cuando una persona decide cambiar, produce como consecuencia un cambio en el mundo que lo rodea, para bien o para mal. Lo más curioso de esto es que de la forma contraria no siempre sucede lo mismo.

Si te contara un historia de amor esperarías una de final perfecto, pero yo te advierto, el amor no siempre propone un fueron felices por siempre, quien ha estado enamorado conoce la amargura, la tristeza y los famosos “a pesar de” y sin embargo estos son más afortunados que aquellos que conocen el “adiós” 

Y si, por amor también se dice adiós…

Cuando Amanda y Saúl se conocieron jamás pensaron que se iban a enamorar de tal forma que serían capaces de renunciar a todo una vida de confort con el fin de ver al otro despertar a su lado cada mañana. Y renunciaron, como consecuencia de una sociedad atascada en tradiciones innecesarias se vieron obligados a renegar de su historia como miembros de familias que se suponen de alta clase, pero que no distinguen la verdad de la hipocresía. Eso es del todo una ofensa para lo que pretenden la felicidad, los prejuicios sociales deberían hacer excepciones en el amor.

Él es Un hombre de cincuenta años que había sido amarrado a la soledad por ser supuestamente mucho para cualquier mujer, nunca conoció el amor por ser de parientes de honor intachable, sin embargo no reniega su suerte, a fin de cuentas cada quien elige su realidad y el había aceptado cuidarse de los comentarios que a según pondrían en duda la dignidad de su familia. Nunca antes conoció una mujer que lo levantara de silencio de las bancas del jardín, allí permaneció desde que se le dijo que estaría con quien le eligieran, pero parece que las tradiciones se olvidan de las personas aunque las personas no se olviden de ellas, él es Saúl el poeta de bronce, que se hace el anónimo para ser solidario con su esperanza.
El día en que vio por primera vez a Amanda se permitió después de muchos años contemplar la belleza, ella, Amanda de tan solo veintitrés años llevaba en el rostro una expresión de libertad que desajustaba el compromiso de Saúl con su sangre, ella era también de buena familia, pero había abdicado de sus comodidades para salvar su existencia. 

Imaginativa como solo ella. Traía consigo un sinnúmero de sueños escritos en un cuaderno que había guardado desde la niñez, supo del poeta de broce cuando a los alrededores de la ciudad se encontró con unos versos impresos en la prensa local, versos que seducían la historia de esos tiempos, que llevaban endulzando por más de treinta años a los enamorados que se peleaban el ser dueños del nombre de dicho artista, pero ciertamente era un misterio, cada sábado al emerger el sol entre la cumbre de oriente el gemido de Saúl tocaba las puertas del periódico, nadie sabe cómo, pero siempre llegaba a manos del editor un pedazo de papel con los versos del día.
Amanda galanteaba ante las calles coloridas que parecían saltar de emoción. Entre miradas se paseaba, entre el bullicio buscaba lo que la intuición le pidió buscar, pronto se encontró frente un majestuoso jardín, curiosamente el único que había visto, con rosales, corales y margaritas, parecía un carnaval de aromas que hacía que sus sentidos se excitaran a tal punto de sentirse inspirada. 

Saúl que la había seguido con la vista desde que cruzó la calle disimuló su asombro y escondió su rostro enrojecido en un viejo libro de Wilde
–No sé cómo no pueden saberlo, a parte del sujeto de la estación de servicio que tenía una revista para adultos entre sus manos, eres la única persona que he visto leyendo algo distinto al periódico esta mañana. –dijo ella acercándose entre las rosas. –Me gustó mucho el de este sábado, pero más me gustó el que lleva por título  “como ave de jardín” me vi en cada verso y decidí venir a buscarlo a usted.
Saúl quien disimulaba el asombro, se entusiasmaba por haber encontrado a alguien que usaba su cabeza para algo más que recordar fechas y usar sombrero.
—No sé de qué me está hablando señorita –respondió Saúl, sin quitar la mirada del libro.
—El retrato de Dorian grey. –dijo ella. –es también de mis favoritos, de hecho este jardín me recuerda mucho ese libro, y le soy sincera poeta de bronce, porque aún no se su nombre de pila, supe que era usted porque no veo otro lugar en toda la ciudad donde alguien pudiera escribir lo que usted escribe.
-Mi nombre es Saúl y supone usted mal, no soy el único que vive en esta casa. –dijo Saúl bastante intrigado y cerró el libro, entonces la miró a los ojos, buscando el valor de aceptar. 
—Es usted el único ave de jardín que veo. –dijo ella y se alejó…
Esa noche se vieron a puertas del hotel, ella le esperó con el paraguas por si llovía y aunque no se habían puesto cita, ella sabía que el vendría por ella.  Después de un paseo por la playa y de compartir una botella de vino dieron bienvenida al sol en una habitación…
—Despierta siempre a mi lado. –susurró a su oído, mientras ella daba su primer estirón del día. No se imaginaba que así titularía el poema “despierta siempre a mi lado” con el que el poeta de bronce conquistaría el mundo, luego de ello la despedida fue silenciosa, con un par de abrazos eternos que se aferraban a permanecer siempre en la noche, ella se marchó sin decir mucho, solo que no dejara de escribir y soltara las aves que habían atrapadas en el jardín de su casa.
Después de ello Saúl decidió conocer su vida y darse el placer vivir a través de aquel personaje ficticio que vivió hasta después de su muerte… el tercero de tres hijos, acusado de ser un error, el último en subirse al podio, el de bronce, al que nadie recuerda.

Una tarde recibió una carta, de esas que empiezan con un “si estás leyendo esto seguramente ya habré fallecido” justo dos años después de despedirse de ella, aquella mañana, Amanda le dio una lección que le cambió para siempre, fue entonces cuando las aves volaron lejos del jardín.





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7 comentarios:

  1. Me encanta el romanticismo ligado al realismo que maneja la historia:-)

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  2. Me gusto tiene una sencilles que hace que sea mas interesante

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  3. Tu mención de un libro tan exquisito como lo es "El retrato de Dorian Gray" me ha dejado insatisfecha; tu personaje menciona que el lugar donde está le recuerda al libro, yo que soy fiel amante de la obra me pregunto el porqué, así que sugiero lo menciones (Aunque eso es un capricho de lectora).
    En cuanto a la redacción localicé varios errores, señalo algunos:
    -Abusas de puntos suspensivos.
    -Los diálogos no están en el formato correcto: comienzas con minúsculas y olvidas que no todos los guiones que utilizas son para marcar diálogos sino también en función de paréntesis.
    Recomiendo que revises la redacción nuevamente.
    Espero que te sirvan de algo mis observaciones que al final de cuentas tienen el propósito de ayudar.
    No olvides regresar el favor.

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    1. Muchas gracias por tu gran aporte, de verdad de esto se trata, saludes.. y de nuevo te agradezco por tu valioso comentario.
      y si revisaré eso que dices, y trataré de corregir..

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