Quien recordará aquella niña de
tierna mirada
Esa niña de ojos azules que escondía
sus encantos a los pies de la sierra.
Quien mirará su cielo y añorará su
abrazo.
Quien la protegerá después de la
muerte para que el silencio no la arroje al olvido.
Recuerdo aquel infortunio que duró
tantos soles
sucediendo En medio de insociables e inmóviles
testigos
afligidos por el llanto de aquella criatura
que perdió su magia a manos de egoístas que extirparon hasta la ultima flor de su vergel
Hoy la miro agonizante y duele
sentir que no queda nada
Que nada es mucho para un pretexto
que rompió cientos de almas.
La vi allí, tirada, desangrada,
bastante desarreglada.
Con las venas inflamadas por la
enfermedad del hombre con quien conoció la intimidad
Con los ojos sucios, la cara
desajustada, con un hedor a corrupción que la hace desapacible
Oh triste mía, que aun sueltas los
lamentos de una realidad silente que te extingue por dentro
Oh sirena encantada de ensueño… que sufres del descaro de quienes hirieron tu
ser
A veces me culpo en las noches, por
no darte ni la mitad de lo que tu me diste.
A veces tus hijos lloran, pero
pocos saben por que…
Es que no todos notan tu ausencia…
Es que no todos entienden para que
sirve un corazón…
Y eso eres tu…
Y si tu te vas se va parte de lo
que soy…
Mis letras en tu funeral, mi voz en
tu adiós…
Mi días felices…
Aquellos cuando corría en tu jardín
de arena y con tu vaivén me abrazabas…
Créeme que pensé que yo marcharía
primero y hoy eres tú la que me dices "hasta mas ver"…
Mi hermosa de América, mi niña de los ojos azules…
Tu omisión es la prueba mas exacta que tenemos para saber que dejamos de existir...
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