martes, 26 de mayo de 2015

SÉ QUE ME GUSTAS

Hace ya tiempo que sé que me gustas, desde que no consigo librarme de tu sonrisa que se aparece siempre que el silencio me arropa, desde que comencé a imaginar una y mil veces como será ese instante en que te dé el primer beso, me enteré que me gustas porque anhelo con ansias que ese momento se transporte de mi mente a la realidad, con todos los colores, con todos los sabores, con las mismas palabras que antes de ser pronunciadas se colorean en tu mirada, esa mirada tierna que me hizo entender que me gustas. 

Y ahora que lo pienso, creo que conozco tus ojos más que cualquier otra cosa de ti, creo que más de lo que tú puedas conocerlos, no sé si lo sabes, pero cada vez que suspiras tus pupilas se dilatan, haciendo el café de tu mirada más profundo y volviendo más cálido el suspiro, entre tanto yo me contagio y dejo escapar una gota de deseo, creo que eso si lo sabes o tan solo imagino que sí,  no es que este


cansado, es que me gustas, por eso respiro profundo y me quedo observándote en completa paz, aunque el mundo colapse. 

A veces sonrió y es porque no sé qué decir, las palabras sufren de un exilio irreparable cuando tu presencia invoca a las mariposas de mi pensamiento, a veces solo te miro y respondo “no se” aun cuando la respuesta debe ser “bien” pero es que no quiero pensar en más nada que no sea pensar que me gustas. 

Y así se me va fugaz el tiempo, esperando a que me preguntes que me sucede, para responder “nada” y por dentro gritar que me gustas, y así se me va fugaz el instante, jugando a conquistarte aun cuando jamás te he dicho más que hola, así se me va fugaz el día, la noche, la ansiedad, la locura, dándote un beso invisible que termina en un abrazo vacío que repone la almohada, así se me van los soles, soñando que yo también te gusto, que tú también me miras intentando descifrarme, que a veces imaginas como será nuestro primer beso, que cuando tus pupilas se dilatan es porque suspiras por mí. 

Es algo que no se si deba decírtelo, cuya omisión quizá es inútil porque a veces parece que ya lo sabes, aunque hay días que tu mirada me advierte que estas dudando, es en esos momentos cuando estoy a unos “buenos días” de atreverme, de intentarlo, de por lo menos decirte que te ves hermosa como siempre, aunque estoy seguro que será una frase escalabrada, que mis piernas temblaran y que mi mirada querrá esconderse entre los escritorios del salón, pero confío en que valdrá la pena, que valdrá las manos sudadas, las palabras entrecortadas, el silencio incomodo, las miradas nerviosas,  toda torpeza valdrá, para que al contar las horas no sea solo para verte, para que al disimular mi emoción no sea solo para decir “hola”, sino para que los abrazos no se queden vacíos y para que te acostumbres a verme sonreír por ti.

Pero quizá nunca te diga que sé que me gustas, que estoy enterado de esa afección emocional que en noches me hace ver tu sonrisa y que conozco segundo a segundo ese día en que por fin podré respirar cerca de tus labios. Y talvez leas esto, hasta podrá causarte gracia al nunca imaginar que se trata de ti, quizá nunca oirás de mi boca decir tales cosas, puede ser porque se me olvidó como tratar este tipo de asuntos o porque quizá nunca aprendí a saber qué hacer cuando sé que alguien me gusta, así, y es que esta es la primera vez que me gustas, por tanto soy un inexperto en eso de que me gustes, y sinceramente no se que hacer. 

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